3.19.2009



EGO

Entiendo la humillación
siempre dejo y me dejaron
no es el hecho lo que hicieron
sino el orgullo mancillado.

Magno ego me cobija
doy mucha cuerda a la jugada
y por la libertad prolija
emprendo huída privada.

Pero ganaste la partida
y antes que yo decidiste
lloro derrotada y vencida
pues mi corazón rompiste.

Y en la libertad que imploro
cómo saber si éste fuego
del 'irme y vete' que adoro
consumió el amor o el ego.



Di Vale

1 comentario:

Anónimo dijo...

Este poema lo hice pensando en esa maldita costumbre que tengo de 'dejar' gente en la cumbre de sus afectos. Y me refiero a la gente en general... He mejorado considerablemente, sin embargo sigo y apelo a mi costumbre que todavia respira.